lunes, 18 de febrero de 2013

HANALÍ HUAYCHO,  CRONICA DE UN FEMINICIDIO ANUNCIADO Por: Maryvel Cruz Olguín , ahora subteniente y asesino prófugo, sin duda el asesinato de una compañera es un hecho que indigna e impacienta a muchas de nosotras, pero Hanalí antes de compañera de medios era compañera de lucha, de pesares, de injusticia, Hanalí podría estar viva si las leyes, no fueran legisladas con misoginia, si el feminicidio fuera lo que realmente aberra a la sociedad, si el hecho de que haya sido asesinada con tanta saña, tanto odio, nos dejara claro que este crimen, no fue en contra de la libre expresión, no fue en contra de los medios, Hanalí fue víctima de  violencia de género, pero el culpable no solo es el teniente Jorge Clavijo, existe la complicidad de los cuerpos policiacos, así como la negligencia de las autoridades al no querer aceptar que la violencia de género es el parte aguas de los feminicidios, cometidos en todo el mundo, la permisividad que le dan a los hombres violentos, para agredir a sus parejas, a sus hijos, a sus madres o mujeres que tienen al alcance es inaudita, este crimen es responsabilidad de una sociedad que se resiste a entender que las mujeres vivimos en constante agresión. En los documentos legales de Hanalí Huaycho figura una denuncia de un hecho ocurrido el 11 de junio de 2011 cuando recibió una golpiza de Jorge Clavijo en la calle Gerónimo de Soria del barrio de Miraflores, él estaba acompañado de Helen Kelly Tejeda Vargas y su madre María Pérez Vargas. Dos personas fueron testigos de ese hecho. Este caso (FIS 5773) fue de conocimiento de la fiscal Virginia Arias, existe una denuncia legal que no sirvió de nada sin embargo, con dos procesos disciplinarios en curso el Sbtte. Jorge Raúl Clavijo Ovando, en 2010, fue ascendido de rango a Teniente efectivo.  En uno de los primeros documentos al Señor Comandante General de la Policía Nacional, fechado el 27 de abril de 2009, Hanalí señala –en el primer punto–, “Señor Comandante, en varias oportunidades el mencionado Sbtte. Clavijo trató de terminar no sólo con mi vida sino atentó contra la vida de mi hijo, amenazándome con hacer uso de su arma de reglamento en contra de mi humanidad”. El testimonio agrega: “es más en esta misma oportunidad nos lanzó gas lacrimógeno dentro del auto y nos encerró con seguro, donde estábamos mi hijo y yo, no reparando en la fragilidad de mi pequeño hijo a quien tuve que socorrer en esa oportunidad como pude”. En 2009, el Memorial presentado al Comando Policial también da cuenta que se hizo efectiva la denuncia ante la Brigada de Protección a la Familia de la zona sur y que esas autoridades “pudieron percibir el olor del gas que aún se mantenía impregnado en la ropa de mi pequeño hijo y en la mía”. En esa oportunidad, Hanalí, temerosa por su vida, y la de su pequeño hijo, solicita del Comandante General de la Policía Nacional que “INMEDIATAMENTE se haga retención del arma de fuego de reglamento”, pide –además– “EVALUACIÓN SICOLÓGICA Y SIQUIÁTRICA” con el propósito de determinar “el estado mental del denunciado”. Este no fue único memorial que presentó Hanalí Huaycho Hannover en busca de protección para ella y su pequeño hijo, sino que éstos memoriales se suceden en el lapso de los siguientes tres años, antecedentes que quedaron archivados y olvidados trasgrediendo una y otra vez los, derechos humanos de Hanalí, expedientes que permiten augurar una muerte sumamente violenta, al subteniente le bastaron mas de 15 puñaladas para descargar su odio y mostrar el rostro de la misoginia en todo su esplendor, a él no le importo que su hijo de 5 años presenciara y viviera, los maltratos, mucho menos le importo que fuera testigo del crimen. Sin duda lo que ocurrió el pasado 11 de febrero fue la conclusión del crimen que se perpetuo durante años, convirtiéndose en un calvario en el que la víctima no fue atendida de manera adecuada y las autoridades fueron parte fundamental en la creación del escenario de odio, misoginia y muerte de Hanalí hoy la comunidad periodística esta indignada por la pérdida de una compañera, pero la indignación no alcanza para la perdida por asesinato de una mujer que murió a manos de la violencia de Estado, que obliga a las víctimas a callar, resistir y sostener este estilo de vida en el que las mujeres no tenemos oportunidad, ni siquiera de proteger nuestras vidas, esta violencia de género  que nos rebasa a pasos agigantados cobrando un alto precio; La vida de nuestras compañeras, de lucha, de vida, compañeras de género, ellas somos nosotras y este no fue un crimen contra los medios o la libre expresión, este fue un delito de género y si cuando Hanalí vivía no fue posible defenderla de manera adecuada,  por negligencias o complicidad, ya es tiempo de alzar la voz y trabajar en los medios nombrando lo que al parecer es innombrable, delitos de género, feminicidios, misoginia, delitos de odio, complicidad de Estado, patriarcado, etc. Mencionar todo aquello que nos impide identificar un problema y con ello nos hace cómplices y culpables de esta masacre, en todo el mundo, si me pronuncio a favor de que se encuentre y juzgue al y los responsables del asesinato de Hanalí, compañera, hermana asesinada por un feminicida que protegido por el Estado Boliviano, hoy está prófugo.

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